domingo, 20 de mayo de 2012

Hasta los cojones


Estoy hasta los cojones de las huelgas. 
No se puede decir nada porque todo esta mal visto, sobre todo con amigas revolucionarias, pero estoy harta. Pago por una educación que mis propios compañeros de clase no me dejan tener. Estoy de acuerdo en que las cosas hay que cambiarlas, que no hay que permitir que sigan subiendo tasas, bajando salarios y recortando. Pero yo ya estoy haciendo sacrificios. 
A mi me cuesta una media de 6000 euros al año estudiar. Tengo que pagar un piso, pagar comida, transporte, las tasas de la universidad, y encima aguantar las broncas desde casa por pasarme de presupuesto algún mes. Intento todo lo que puedo bajar mis gastos al máximo, no salir, no viajar, no hacer nada para gastar. Y porque cuatro niños ricos con padres que les pagan, hacen huelga, lo pago yo. Y no me parece justo.
Nadie ha intentado dialogar. En esta universidad, la UAB, tenemos tres órganos estudiantiles: la CAF, las Asambleas (también vistas como una panda de revolucionarios iluminados que creen representar a los estudiantes cuando son unas 20 personas en facultades de 2000), y los juntaris. Me dejo como no a los delegados, y a otros tantos “órganos de gobierno estudiantil” de los que ni siquiera sé su existencia. Vamos que hay muchos y no se hablan entre ellos. No actúan conjuntamente, unos irrumpen, otros dan la razón a los profesores. Y luego están los que miran desde el borde y se relamen viendo la carnicería que se está haciendo entre medio. Y los demás no podemos hablar. ¿Y esto es revolución? Esto son ganas de tocar los cojones.
No puede ser. No podemos ser cientos y que nos gobiernen 10. Y no me refiero a los rectores, que también tiene mucha culpa, no crean. Me refiero a nosotros mismos, sólo nos dicen lo malo, pero las soluciones son surrealistas y perjudiciales para nosotros mismos. ¿A quién va a ayudar que me salte los finales y los ponga en un sobre para que no los corrijan? ¿A mi profesor? Os aseguro que no. ¿A mi? Que me lo expliquen entonces. ¿A la manada de buitres carroñeros que tengo como compañeros de carrera? Seguro que sí. ¿A mi familia la cuál está pagando más de lo que nadie podría pensar? 
¿Entonces a quién van a beneficiar medidas tan sumamente absurdas? Porque sigo sin entenderlo, y lejos de caer en el egocentrismo, no me considero una persona estúpida. Veo que hay problemas, pero no que haya soluciones. Porque admitámoslo, las soluciones “iluminadas” de una panda de pijos neohippies no me van a sacar a mi de la crisis, ni a España, y mucho menos a las universidades españolas que tan endeudadas están. 
Eso sí hagamos la #Spanishrevolution con nuestros MAC, tirados en el suelo, hablando por el Iphone y dando por culo al personal que quieres salir de la pobreza con lo único que puede, estudiando. Que como papá nos pagará el capricho, pues nada a tocar los cojones a los que, como yo, nos estamos dejando un dinero que no tenemos en intentar encontrar un trabajo gracias a nuestra educación. Muchas gracias. 

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